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El embudo que tu club no tiene: de prospecto a socio en 5 pasos

La mayoría de los clubes no sabe cuántas personas preguntaron por un plan el mes pasado ni cuántas se inscribieron. Sin embudo no hay captación, hay suerte.

Equipo Evolution 3603 de septiembre de 20265 min de lectura

Pregunta a tu recepción cuántas personas preguntaron por un plan la semana pasada. Luego pregunta cuántas se inscribieron. Si nadie sabe, tu club no tiene embudo: tiene suerte.

Qué es un embudo para un club

Un embudo es simplemente la lista de pasos que sigue una persona desde que se entera de tu club hasta que paga, con un número en cada paso. Para un gimnasio o academia, los cinco pasos son:

  1. Conocer: te vio en redes, pasó por la puerta, alguien le habló de ti.
  2. Preguntar: mandó mensaje, llamó o entró a preguntar.
  3. Visitar: vino a conocer las instalaciones o tomó una clase de prueba.
  4. Inscribirse: pagó su primer plan.
  5. Quedarse: renovó después del primer mes.

El número que nadie mide

Casi todos los clubes miden el paso 4 (inscripciones). Casi ninguno mide los pasos 2 y 3. Y ahí está la fuga: en la mayoría de los clubes que hemos visto, más de la mitad de las personas que preguntan nunca reciben un seguimiento.

No se pierden por precio. Se pierden porque nadie les volvió a escribir.

Los cinco pasos para construirlo

1. Registra cada prospecto

Un cuaderno, una hoja de cálculo o un CRM: da igual la herramienta. Lo que importa es que cada persona que pregunta quede registrada con nombre, teléfono, qué le interesa y de dónde viene.

2. Define la oferta de entrada

No un descuento: una experiencia. Clase de prueba, semana de bienvenida, evaluación gratuita. Algo que dé una razón para visitar.

3. Escribe el guion de seguimiento

Qué se dice el mismo día, a las 48 horas y a la semana. Tres contactos, no diez. Por WhatsApp, que es donde está tu cliente.

4. Mide la conversión por paso

Cada mes: cuántos preguntaron, cuántos visitaron, cuántos se inscribieron. Con tres meses de datos sabes dónde se rompe el embudo.

5. Entrena a quien atiende

Recepción vende. Si nadie le enseñó a hacerlo, aprende a golpes y el club paga la cuenta.

Lo que cambia cuando lo tienes

Con un embudo medido, una promoción deja de ser un acto de fe. Sabes que de cada 100 personas que preguntan, 40 visitan y 20 se inscriben, y sabes qué palanca mover. Ese es el trabajo del Programa Nuevos Clientes y el contenido del curso de Ventas de servicios deportivos.

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